Habia una vez un niño como cualquier otro salvo por una sutil diferencia: era canibal. El niño nacio en una tribu remota y se desarrollo de forma normal hasta que le salio su primer diente. A partir de ese dia sus padres notaron una tendencia del niño a morder a sus hermanitos. Con el pasar de los años, el niño crecio asi como se dentadura y su apetito por carne humana. Al comienzo de su conflictiva adolescencia ya se habia comido a su hermanito menor en una fiesta de Navidad y las extremidades inferiores de su hermana mayor para Reyes Magos.
Como es de imaginar el niño no estaba rodeado de amigos como el resto de los chicos de su edad, ya que las madres de estos tenian miedo de que se comiera a sus hijos. Al cumplir los 18 años el niño, que ya no era un niño, tenia una contextura fisica similar a la de sus padres. El instinto canival seguia y a veces se tornaba incontrolable.
Una tarde en que el niño se encontraba desmesuradamente hambriento, en un ataque de ferocidad quizo comerse a su madre quien logro escapar gracias a que justo en ese momento entro el padre del niño y lo contuvo. Llegaria el momento para los padres de tomar una dolorosa decision: la de abandonar a su hijo por el bien de ellos mismos. Una mañana bien temprano, mientras el niño dormia, juntaron todas sus cosas y se fueron. El niño desperto y se encontro solo y dolido por el abandono. Anduvo deambulando solo por los alrededores del lugar, pero se habia corrido la noticia de su particular estomago y ya nadie se le acercaba.
Un dia el niño estaba apoyado contra un arbol muerto de hambre cuando se le ocurrio una idea: no necesitaba de otros para comer carne humana… Empezo probando con un dedo del pie. El dolor era insoportable pero al mismo tiempo la felicidad era reparadora, el niño volvia a ser feliz.
Una semana mas tarde el rio llego a la tribu teñido de sangre y un cuerpo al que le faltaban casi todos los dedos de los pies paso flotando por el rio como una balsa inherte y desolada.