El Niño canibal

Habia una vez un niño como cualquier otro salvo por una sutil diferencia: era canibal. El niño nacio en una tribu remota y se desarrollo de forma normal hasta que le salio su primer diente. A partir de ese dia sus padres notaron una tendencia del niño a morder a sus hermanitos. Con el pasar de los años, el niño crecio asi como se dentadura y su apetito por carne humana. Al comienzo de su conflictiva adolescencia ya se habia comido a su hermanito menor en una fiesta de Navidad y las extremidades inferiores de su hermana mayor para Reyes Magos.

Como es de imaginar el niño no estaba rodeado de amigos como el resto de los chicos de su edad, ya que las madres de estos tenian miedo de que se comiera a sus hijos. Al cumplir los 18 años el niño, que ya no era un niño, tenia una contextura fisica similar a la de sus padres. El instinto canival seguia y a veces se tornaba incontrolable.

Una tarde en que el niño se encontraba desmesuradamente hambriento, en un ataque de ferocidad quizo comerse a su madre quien logro escapar gracias a que justo en ese momento entro el padre del niño y lo contuvo. Llegaria el momento para los padres de tomar una dolorosa decision: la de abandonar a su hijo por el bien de ellos mismos. Una mañana bien temprano, mientras el niño dormia, juntaron todas sus cosas y se fueron. El niño desperto y se encontro solo y dolido por el abandono. Anduvo deambulando solo por los alrededores del lugar, pero se habia corrido la noticia de su particular estomago y ya nadie se le acercaba.

Un dia el niño estaba apoyado contra un arbol muerto de hambre cuando se le ocurrio una idea: no necesitaba de otros para comer carne humana… Empezo probando con un dedo del pie. El dolor era insoportable pero al mismo tiempo la felicidad era reparadora, el niño volvia a ser feliz.

Una semana mas tarde el rio llego a la tribu teñido de sangre y un cuerpo al que le faltaban casi todos los dedos de los pies paso flotando por el rio como una balsa inherte y desolada.

2 Respuestas a “El Niño canibal”


  1. 1 Susana Rita Abril 19, 2008 a las 4:27 am

    A veces, pensamos que no necesitamos a otros para existir y nos alimentamos del mundo que nosotros mismos construimos pero ¡Cuidado! Que sin los otros, nuestra existencia no sería tan “rica”(en todos los sentidos, hasta el sentido metafórico de “canibal”). La soledad y el conocimiento de uno mismo van de la mano pero, por momentos, el contacto con lo “superficial” nos muestra una mueca de la realidad que no conocíamos y ahí aprendemos un poquito más, lo cual incluye cuestionar un poquito más.
    No sé, es lo que me hizo pensar tu cuento…
    Beso
    Susana

  2. 2 Vanesa Maiorana Mayo 6, 2008 a las 11:27 pm

    Este cuento me impactó cuando lo escuché atentamente en la clase, y también me impactó la forma en que fue leido, con seriedad y compromiso. Al verlo publicado en este lugar, fuera del ámbito donde fue creado, entiendo que fue importante haberlo escrito y que de alguna manera puede servir a otros. Por eso me animo a publicar un comentario para compartir mi punto de vista.

    El niño quiere comer carne humana, la necesita para crecer. ¿No es como una metáfora de lo que ocurre en el mundo actual, en casi todos o todos los ámbitos donde hay personas involucradas? Muchos quieren crecer “comiéndose” a otros (incluso a los que le dan apoyo, sostén y cuidados). Y creen que esa es la única forma de “alimentarse” . Si las personas no se preocuparan tanto por comerse unos a otros, tendrían energía y creatividad para crecer de otras formas, con otros alimentos, e incluso generar alimentos dentro de sí mismos.

    Este niño, en algún momento se da cuenta de que no le sirve comerse a otros, porque ni siquiera le da felicidad. Entonces, decide empezar a comerse a sí mismo. En el mundo de hoy…..¿no está lleno de personas que se autodestruyen? ¿que se comen a sí mismas buscando ser felices?.

    El niño, cuando se come su propia carne, empieza a ser feliz. Pero esa felicidad le dura poco, porque en realidad se le acaba el alimento y se muere antes de disfrutar su felicidad. Eso es porque no pudo encontrar una forma de generar su propio alimento.
    El ser humano tiene todas las posibilidades de generarlo, pero para eso se requiere dejar de comerse a los otros. Aquel que no deje de comer a otros, jamás encontrará la forma de generarlo dentro de sí.

    Este niño logra darse cuenta de que no debe comerse a otros, pero se confunde y no sobrevive porque se consume lo poco que tiene. Esa es la parte triste del cuento, que ojalá no sea el destino de aquellos que se dan cuenta de que no sirve comerse a otros! Igualmente, creo que el cuento podría tener un final feliz. Porque toda destrucción o muerte da lugar a otras formas de vida. El cuerpo del niño habrá alimentado a otros seres en el río y sus células formarán parte de quien sabe qué. Metafóricamente esto es muy valioso….aquel que deje morir una parte suya, seguramente dejará lugar a nuevas formas de vida.

    Un beso
    Vanesa


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